Dreta de l'Eixample

A pesar de lo que indica su nombre, la Dreta de l'Eixample no es el sector derecho del ensanche de Barcelona sino el barrio ubicado en el centro del distrito, puesto que más a la derecha se encuentran los barrios de la Sagrada Familia y el Fort Pienc, también integrados en la trama urbana del Plan Cerdà.

Así, la Dreta de l'Eixample es el sector del Eixample delimitado por las calles de Balmes y Nàpols. Como el resto del distrito, su red viaria sigue los preceptos cerdanianos y conforma el monótono y al mismo tiempo genuino paisaje de calles rectilíneas y manzanas cuadriláteras con chaflán. A diferencia de los demás barrios del distrito, sin embargo, la Dreta de l'Eixample acoge tres de los ejes más singulares del ensanche: en el extremo izquierdo, la Rambla de Catalunya y el Passeig de Gràcia, que conforman uno de los focos comerciales, turísticos y de servicios más importantes de la ciudad; y en el extremo derecho, el Passeig de Sant Joan, que funciona como paseo central de la zona residencial del barrio.

De hecho, aunque la trama urbana se despliega uniformemente y apenas cuenta con enclaves significativos que interrumpan su estructura básica ortogonal, en la Dreta de l'Eixample pueden distinguirse dos zonas claramente diferenciadas por los usos: a la izquierda, la franja articulada en torno al Passeig de Gràcia y la Rambla de Catalunya, donde se intensifica la actividad económica terciaria (comercios, oficinas, cines, museos, centros de arte, etc.); y desde el Carrer de Pau Claris hasta el límite derecho, la zona residencial.


[+] Un día en el interior de la tienda de tejidos de lujo Gratacós, situada en el Passeig de Gràcia (Editorial Gustavo Gili, 2012). 

  El corazón del Eixample: Rambla de Catalunya y Passeig de Gràcia

Cuando el tranvía pasaba por el Carrer de Balmes, esta vía ejercía de auténtica frontera física entre Dreta y Esquerra del Eixample. Hoy el ferrocarril ya no circula al aire libre, pero Balmes es una calle tan transitada por el tráfico rodado que continúa ejerciendo de divisoria entre ambos lados del ensanche. La centralidad y longitud de esta calle, por otra parte, la convierten en una de las vías más importantes de Barcelona. Nace en la Plaça de John F. Kennedy y atraviesa los distritos de Sant Gervasi y el Eixample hasta morir en el Carrer de Pelai, ya en la frontera con Ciutat Vella. Es, pues, uno de los ejes montaña-mar más largos de la ciudad.

A la derecha de esta hostil y bulliciosa vía se despliega el corazón del Eixample, centralizado por dos de los bulevares más emblemáticos de la ciudad. El primero de ellos, la Rambla de Catalunya, es el paseo que continúa en el Eixample la trayectoria marcada por las Rambles de Ciutat Vella. Nace en la Avinguda Diagonal, donde se encuentra la popular escultura La girafa coqueta de Josep Granyer, y a través de un magnífico paseo central flanqueado de tilos, desciende hasta morir en la Plaça de Catalunya. Justo antes de atravesar la Gran Via de les Corts Catalanes, una nueva escultura del mismo autor —El toro assegut— remata el bulevar por la parte baja. Ambas obras fueron instaladas en 1972 por iniciativa de los vecinos y desde entonces son dos de los iconos indiscutibles de la zona.

Como ningún otro eje en la ciudad, la Rambla de Catalunya ha logrado aunar en una sola calle las funciones de paseo, eje comercial y zona de ocio y oficinas. Así, mientras que tanto las Rambles como el vecino Passeig de Gràcia parecen haber absorvido las hordas de turistas de la ciudad, por el momento en la Rambla de Catalunya los paseantes locales —familias, parejas, ciclistas, patinadores— parecen ser tan numerosos como los foráneos.

Uno de los focos de atracción de esta rambla son los numerosos comercios que pueblan sus aceras. Predominan las grandes cadenas de moda, complementos, mobiliario y restauración —Calzedonia, Furla, Haägen-Dazs, Muji, Oysho, Zara—, aunque todavía se mantienen también algunos de los establecimientos más emblemáticos de la ciudad: las ferreterías Bolibar (Dirección Rambla de Catalunya 43) y Villà (Dirección Rambla de Catalunya 54), las pastelerías Forn Sant Jaume (Dirección Rambla de Catalunya 50) y Mauri (Dirección Rambla de Catalunya 102), la tienda de ultramarinos Colmado Quílez (Dirección Rambla de Catalunya 63), la tienda de ropa infantil Mullor (Dirección Rambla de Catalunya 102), la mercería La Selecta (Dirección Rambla de Catalunya 109), la lampistería  Biosca & Botey (Dirección Rambla de Catalunya 125), etc.

El otro gran bulevar del corazón del Eixample es el Passeig de Gràcia, equivalente a escala local de la Avenue des Champs-Élysées parisina o el Paseo de la Castellana madrileño. Nace sobre la Avinguda Diagonal, en los Jardins de Salvador Espriu (Jardinets de Gràcia), y muere en la Plaça de Catalunya. Surgió como camino rural que conectaba la ciudad amurallada con la vecina villa de Gràcia. En el siglo xix se urbanizó como paseo y se convirtió en una selecta zona de recreo gracias a la instalación de cafés, restaurantes, teatros y unos Campos Elíseos que incluían parque de atracciones, sala de baile, circo e incluso un pequeño hipódromo. A principios del siglo xx empezaron a levantarse los grandes bloques de viviendas de la burguesía barcelonesa y el paseo adquirió su actual fisonomía que incluye una gran calzada central flanqueada por arbolados, dos pequeñas calzadas, dos amplias aceras laterales y lujosos bloques de pisos.

Las señoriales dimensiones del paseo y la tipología de establecimientos que se asientan en él lo alejan de la calidez de la vecina Rambla de Catalunya y, de hecho, el Passeig de Gràcia puede considerarse hoy prácticamente relegado a los turistas. Algunas obras maestras del modernismo —como La Pedrera y la Casa Batlló—, las grandes tiendas del lujo internacional y local —Burberry, Chanel, Gratacós, Gucci, Hermès, Loewe, Louis Vuitton, Santa Eulàlia—, las multinacionales de moda más populares —H&M, Mango, Pronovias, Zara— y, finalmente, despersonalizadas cadenas de restauración —Citrus, Fresh&Ready, McDonald's— han acabado por transformar la avenida en un enclave turístico totalmente ajeno a la vida cotidiana barcelonesa.

Este fenómeno no es sorprendente si se tiene en cuenta que el legado arquitectónico modernista del paseo es realmente destacable. De hecho, es precisamente en el Passeig de Gràcia donde se encuentra la denominada Mançana de la Discòrdia:  una misma isla de casas donde se disputan el protagonismo la Casa Batlló de Antoni Gaudí (Dirección Passeig de Gràcia 43), la Casa Amatller de Josep Puig i Cadafalch (Dirección Passeig de Gràcia 41) y la Casa Lleó Morera de Lluís Domènech i Montaner (Dirección Passeig de Gràcia 35). Mención a parte merece la Casa Milà, popularmente conocida como La Pedrera (Dirección Passeig de Gràcia 92), una de las obras maestras de Antoni Gaudí y una de las casas-museo más visitadas de Barcelona.

Otros de los hitos del paseo son el Palau Robert y sus jardines (Dirección Passeig de Gràcia 107), la famosa tienda de muebles y complementos de diseño Vinçon (en la Casa de Ramon Casas, Dirección Passeig de Gràcia 96) o la institución económica de la Borsa de Barcelona (Dirección Passeig de Gràcia 19).

En el corazón del Eixample se concentran también algunos centros artísticos y culturales muy representativos en la ciudad. Por un lado, en las inmediaciones de la Rambla de Catalunya y del Passeig de Gràcia se reparten de forma dispersa, entre otras entidades destacables, la Fundació Antoni Tàpies (Dirección Aragó 255), el  Museu Egipci (Fundació Arqueològica Clos Dirección València 282), la Fundació Francisco Godia (Dirección Diputació 250) y la Casa Àsia (Palau del Baró de Quadras Dirección Avinguda Diagonal 373).

Por otro, el tramo de la calle Consell de Cent situado entre Balmes y Passeig de Gràcia ejerce de centro neurálgico de la red de galerías de arte más importante de Barcelona, que se despliega sobre todo por el Carrer d'Enric Granados y la Esquerra de l'Eixample. Entre las más conocidas figuran la Galeria Carles Taché (Dirección Consell de Cent 290), la Galeria Eude (Dirección Consell de Cent 278), la Galeria Joan Prats (Dirección Rambla de Catalunya 54) o la Galeria Senda (Dirección Consell de Cent 337).

Rambla de Catalunya y Passeig de Gràcia mueren en la célebre Plaça de Catalunya la cual —con permiso de la Plaça Sant Jaume— puede considerarse como plaza mayor de la ciudad. Cumple todas las funciones de un ágora: encrucijada de calles, lugar de encuentro, escenario de fiestas populares, icono urbano, nodo de transportes y, cómo no, centro comercial y de servicios. Y a pesar de ello, la Plaça de Catalunya no logra desprenderse del aire desmesurado, distante y frío que siempre la ha caracterizado. A excepción de las miles de palomas que viven en ella, de algunos jubilados que gustan de pasar el día en sus bancos y de los foráneos que se ven forzados a incluirla como parada obligatoria, para la mayor parte de los barceloneses constituye más bien un desproporcionado y engorroso lugar de paso.

La vecina Plaça d'Urquinaona, aunque más pequeña, resulta igualmente emblemática y desasosegante. El acceso al metro y el tráfico incesante son lo más destacable de este nodo viario. En la esquina con el Carrer de Jonqueres se encuentra el Edifici Fàbregas, conocido popularmente como el Gratacels Urquinaona (Dirección Trafalgar 2-4, Jonqueres 16-18) por ser el primer edificio que, cual rascacielos, superó con sus quince plantas la altura habitual de las construcciones del Eixample. Fue levantado entre 1936 y 1944 de acuerdo con el lenguaje funcionalista de la época y es obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto.

  La zona residencial

A la derecha de la Rambla de Catalunya y el Passeig de Gràcia, se despliega la zona residencial de la Dreta de l'Eixample. Barrio familiar, tranquilo y uniforme, cobija algunas de las más conocidas calles del Eixample —Pau Claris, Roger de Llúria, Bruc, Girona, Bailen, Casp— aunque ninguna de ellas destaca por encima de las demás: todas han logrado un equilibrio perfecto entre las viviendas, los comercios de abasto local y los despachos, oficinas y estudios de pequeñas dimensiones, conformando un espacio sin sorpresas ni sobresaltos. Ni totalmente apagada, ni exageradamente activa, la zona residencial de la Dreta de l'Eixample es, pues, el barrio burgués de Barcelona por excelencia.

A falta de un centro claramente definido, sólo el Passeig de Sant Joan y el Mercat de la Concepció reúnen ocasionalmente a más vecinos de lo habitual. El Passeig de Sant Joan es la agradable y señorial avenida que atraviesa verticalmente el barrio hasta desembocar en el Passeig de Lluís Companys y el Parc de la Ciutadella. De hecho, son los dos extremos del paseo —que administrativamente pertenecen a Gràcia y la Ribera— los que funcionan como auténticas ramblas del barrio: a lo largo de todo el día, sus aceras centrales se convierten en lugar de reunión y recreo de jubilados, madres con niños, ciclistas y paseantes. El tramo central, en cambio, es algo más desangelado y apagado. De su recorrido, puede destacarse el paso por la Plaça de Tetuan, una de las circunvalaciones de distribución de tráfico más importantes de la ciudad, y el Arc de Triomf (Dirección Passeig de Lluís Companys s/n), el arco que daba entrada a la Exposición Universal de 1888 y que ha dado nombre también a una de las estaciones de tren más importantes de la ciudad.

Justo en el centro de la zona residencial de la Dreta de l'Eixample se encuentra la lonja de alimentación: el conocido Mercat de la Concepció (Dirección València 332, Aragó 313). Al igual que el entorno donde se encuentra, se trata de un espacio exageradamente pulido y ordenado, carente del encanto y de la vitalidad de otros mercados más populares. Algunos de sus puestos, eso sí, ofrecen productos de gran calidad y, como las otras lonjas de la capital, los sábados por la mañana se convierte en un hervidero de clientes que acuden a comprar productos frescos. Además de contar con un hipermercado en su interior, la entrada de la calle Valencia está presidida por la popularísima floristería Flors Navarro.

En este tranquilo y uniforme escenario residencial de la Dreta de l'Eixample se camuflan con discreción algunos de los edificios más antiguos y emblemáticos del ensanche barcelonés. Así, cuatro de las primeras construcciones del Plan Cerdà se levantaron entre 1861 y 1864 en los chanflanes del cruce de la calles Consell de Cent con Roger de Llúria y tres de estas fincas se mantienen todavía en pie. Una de ellas —que alberga el Hotel Catalonia Berna (Dirección Roger de Llúria 60)— fue rehabilitada recientemente y su restauración permitió redescubrir los bellos esgrafiados de la fachada original. El bar más antiguo conservado en el ensanche, por otro lado, se encuentra también en la Dreta de l'Eixample: es el Cafè del Centre (Dirección Girona 69), abierto en el año 1873 y cuyo establecimiento todavía hoy mantiene cierto sabor decimonónico.

También aquí se concentran algunas de las obras más representativas del modernismo catalán, siendo precisamente la Dreta de l'Eixample el barrio que acapara más superficie del denominado Quadrat d'Or (cuadrado de oro) del modernismo barcelonés. Así, además de las ya mencionadas Casa Milà, Casa Batlló, Casa Amatller y Casa Lleó Morera —que se encuentran el Passeig de Gràcia—, son igualmente destacables la Casa Comalat de Salvador Valeri (Dirección Avinguda Diagonal 442); el Palau del Baró de Quadras de Josep Puig i Cadafalch (Dirección Avinguda Diagonal 373), que ha sido reconvertido en el centro cultural de la Casa Àsia; la Casa de les Punxes (Dirección Avinguda Diagonal 416-420) y el Palau Macaya (Dirección Passeig de Sant Joan 108) ambos de de Josep Puig i Cadafalch; la Casa Thomas de Lluís Domènech i Montaner (Dirección Mallorca 293); y finalmente la Casa Calvet de Antoni Gaudí (Dirección Casp 48).

A éstos cabe añadir otros edificios singulares no adscritos al modernismo pero igualmente identitarios del barrio. Uno de ellos es el sorprendente Taller Masriera (Dirección Bailén 70-72), con su imponente fachada en forma de templo clásico. El edificio fue levantado en 1882 como estudio-taller para de los famosos joyeros Masriera y hoy —ennegrecido y encajonado entre dos bloques de viviendas— funciona como residencia de una diminuta congregación religiosa femenina. Muy cerca se encuentra el Conservatori Municipal de Música (Dirección Bruc 104), la escuela profesional donde acuden a examinarse todos los músicos que aspiran a obtener el título oficial de sus conocimientos. La Casa Elizalde (Dirección València 302), centro cultural municipal que ocupa la antigua residencia de una familia de industriales del automobil. En la parte baja del barrio se encuentra, finalmente, el emblemático Hotel Ritz (Hotel Palace Dirección Gran Via de les Corts Catalanes 668), el gran hotel de lujo de la ciudad inaugurado en 1919. Aunque sus instalaciones han quedado obsoletas, está en proceso de remodelación y legalmente ya no puede llamarse Ritz, el hoy denominado Hotel Palace continúa siendo uno de los hoteles más emblemáticos y exclusivos de Barcelona.

Tras un largo proceso de recuperación promovido por el ayuntamiento, la Dreta del Eixample cuenta también con algunas islas interiores ajardinadas y abiertas al público que reviven el proyecto inicial del Plan Cerdà de dejar el corazón de las manzanas como espacios de recreo comunitarios. El patio de la Casa Elizalde (Dirección València 302), los Jardins del Rector Oliveras (Dirección Passatge del Rector Oliveras con el Carrer d'Aragó) o los Jardins de la Torre de les Aigües (Dirección Roger de Llúria 56) son tres buenos ejemplos de ello. Antes de este proceso de recuperación, eran los estrechos pasajes de interior de isla los que ilustraban —a pesar de haber nacido de la especulación privada— el espíritu socializador del Plan Cerdà. El exclusivo Passatge Permanyer (1864), un pasaje formado por residencias unifamiliares de estilo inglés, es el ejemplo más paradigmático de ello.

Además de las calles, edificios y enclaves singulares del barrio, la Dreta del Eixample ha destacado históricamente por atraer a tres colectivos profesionales. Así, es el territorio tradicional de los despachos de abogados, aunque hoy muchos tienden a trasladarse a la parte baja de Sant Gervasi. No en vano, el Il·lustre Col·legi d'Advocats de Barcelona (Dirección Mallorca 283) —esto es, la asociación de abogados de la ciudad— y prestigiosos bufetes como Cuatrecasas (Dirección Passeig de Gràcia 111) se asientan en el barrio. Las sedes de diarios y publicaciones periódicas editados en la capital catalana se han emplazado también tradicionalmente en la Dreta de l'Eixample. Algunas de ellas todavía permanecen en la zona —como El Periódico de Catalunya (Dirección Consell de Cent 400) o El País (Dirección Consell de Cent 341)— y otras, a pesar de haber desaparecido,  han dejado como legado edificios emblemáticos —como el Noticiero Universal (Dirección Roger de Llúria 35)—. Finalmente, la parte baja de la Dreta del Eixample está repleta de comercios especializados en la venta de confección y tejidos al mayor y al detalle. Las calles Casp, Ausiàs Marc y sus inmediaciones concentran una notable cantidad de este tipo de establecimientos, algunos clásicos de toda la vida —como la tienda de telas Ribes & Casals (Dirección Pau Claris 79)— y otros abiertos recientemente y regentados sobre todo por población china.